Felipe Williamson, Cirujano Dentista de la Universidad Mayor, es especialista en Periodoncia e Implantología Oral, con un Magíster en Pedagogía Universitaria, un MBA en Administración de Empresas y candidato a PhD en Educación. Con diplomados en Calidad en Salud, Salud Pública y Habilidades Directivas, es miembro activo de la Sociedad de Periodoncia de Chile y dirige la Escuela de Odontología de la Universidad Mayor, liderando la modernización curricular y avances en la formación odontológica.
En esta entrevista para SmileAvenue, Williamson aborda la modernización de la enseñanza odontológica desde su rol, los desafíos de la salud bucal en Chile y el impacto de una nueva malla curricular orientada a la innovación, la tecnología y los determinantes sociales de la salud.
¿Cómo comenzó tu interés por la odontología y qué te motivó a seguir este camino profesional?
Mi interés por la odontología comenzó cuando era niño, entre los 10 y 12 años. Durante mis visitas al dentista, me intrigaba el proceso de los tratamientos odontológicos. Esa curiosidad inicial se convirtió en una motivación que me llevó a postular a la carrera. Una vez dentro, descubrí que disfrutaba profundamente el aspecto científico y los fundamentos teóricos de la odontología. Opté por especializarme en Periodoncia porque combinaba un enfoque clínico con un fuerte componente de investigación y rigor científico, lo que daba sustento a la práctica clínica. Esta combinación fue clave para decidir mi rumbo profesional y consolidar mi pasión por esta disciplina.
¿Qué aprendizajes de tu experiencia profesional aplicas hoy en tu rol como director de la Escuela de Odontología?
He aprendido mucho, tanto desde mi práctica como especialista como desde mi experiencia docente. Algo fundamental es reconocer que los estudiantes de hoy tienen intereses y desafíos muy distintos a los de generaciones anteriores. Por ello, es vital adaptar las estrategias de enseñanza y aprendizaje a sus necesidades actuales. Desde mi experiencia clínica, he enfatizado la calidad y seguridad en la atención al paciente, lo que también tiene un impacto importante en la formación de los futuros odontólogos. Contar con un Diplomado en Calidad y Acreditación en Salud y mi rol como evaluador de la Superintendencia de Salud han sido claves para reforzar la enseñanza sobre estándares de calidad. Esto es especialmente relevante dado el marco de los decretos GES, que incluyen garantías relacionadas con la calidad de la atención, un aspecto que la odontología debe asumir con la misma seriedad que otras áreas de la salud.
Como director, ¿qué objetivos principales te has planteado para la Escuela de Odontología de la Universidad Mayor?
Al asumir este rol, mi principal misión fue modernizar la enseñanza de la odontología. Propuse mirar más allá del ámbito interno, integrando perspectivas nacionales e internacionales, para construir un nuevo perfil de egreso y una malla curricular que responda a los requerimientos actuales de la profesión. Esta nueva malla tiene un enfoque en los determinantes sociales de la salud y en el modelo de atención en salud pública del país. Nuestro objetivo es formar odontólogos capaces de ofrecer soluciones prácticas y oportunas a las enfermedades más prevalentes que afectan la cavidad bucal. Además, buscamos preparar profesionales que puedan desempeñarse tanto en el ámbito público como en el privado, con una formación sólida en tecnología y odontología digital, así como un enfoque ético y de salud poblacional.
¿Qué cursos nuevos se han incluido en la malla curricular para modernizar la formación?
Uno de los cambios principales fue introducir asignaturas que acercaran tempranamente a los estudiantes a la profesión. Desde el primer año, los alumnos participan en actividades de simulación clínica, se familiarizan con las políticas públicas de salud bucal en Chile y desarrollan habilidades psicomotoras utilizando modelos macroscópicos y microscópicos. Además, la malla incluye asignaturas innovadoras como inteligencia artificial aplicada a la salud, atención odontológica para pacientes con necesidades especiales y cuidados paliativos. También hemos integrado cursos en ética y bioética, salud pública, epidemiología, calidad y acreditación en salud, y odontología en atención primaria. Por último, los estudiantes obtienen certificaciones en Protección Radiológica y Prevención y Control de Infecciones, lo que les otorga ventajas competitivas al egresar.
¿Cómo ha impactado esta nueva malla en las competencias de los estudiantes y cuál ha sido el feedback recibido?
Aunque la nueva malla curricular lleva solo dos años en implementación, hemos recibido comentarios muy positivos, principalmente de referentes en la disciplina. Expertos en endodoncia, periodoncia, rehabilitación y otros campos han destacado que la formación que ofrecemos está alineada con las necesidades actuales del sector, tanto en el ámbito público como privado. Por ejemplo, hemos notado que los empleadores valoran la preparación tecnológica y digital de nuestros egresados, así como su comprensión de los determinantes sociales de la salud y las políticas públicas. Estos aspectos nos permiten formar odontólogos más versátiles y preparados para los desafíos actuales de la profesión.
En cuanto a la salud bucal en Chile, ¿cuál es el panorama actual y qué desafíos enfrenta la población?
En términos generales, Chile ha mostrado avances en la reducción de enfermedades bucales, como la caries, pero aún estamos lejos de garantizar una salud bucal adecuada para toda la población. Según la última Encuesta Nacional de Salud (2016-2017), un 53,8% de los chilenos percibe su salud bucal como regular o mala. Además, el 52,8% no ha visitado al dentista en más de un año. Aunque la prevalencia de caries cavitadas ha disminuido en un 15,4% respecto a encuestas anteriores, un 22,4% de la población utiliza prótesis total y un 24,8% tiene una dentición no funcional (menos de 20 dientes permanentes). Estos datos reflejan que las políticas públicas son insuficientes y que debemos trabajar en sensibilizar a las autoridades para priorizar la salud bucal como parte integral del sistema de salud.
¿Qué papel tienen los odontólogos en la promoción de la salud pública y la prevención?
El rol del odontólogo es crucial, no solo como agente que limita el daño, sino también como promotor de la salud. La educación y sensibilización de la población sobre la importancia de la salud bucal es una de sus principales responsabilidades. Existe una conexión clara entre la salud bucal y diversas enfermedades sistémicas crónicas no transmisibles, por lo que el odontólogo también debe ser un educador. Esto incluye trabajar con comunidades y diseñar estrategias que fomenten hábitos saludables desde la infancia. Además, es esencial que los odontólogos participen activamente en la creación de políticas públicas que prioricen la prevención y promoción de la salud.
¿Qué se puede hacer para mejorar la accesibilidad a los servicios odontológicos en Chile?
La accesibilidad a los servicios odontológicos sigue siendo un gran desafío. Muchos chilenos no buscan atención hasta que enfrentan problemas graves, lo que a menudo resulta en la pérdida de piezas dentales. Para revertir esta tendencia, es fundamental fomentar la educación en salud bucal desde una edad temprana, no solo en las familias, sino también en el sistema escolar. Las políticas públicas deben incluir programas de prevención efectivos y garantizar un acceso oportuno a la atención. Según la Encuesta Nacional de Salud, aunque hemos avanzado en algunos indicadores, queda mucho por hacer para que la salud bucal sea considerada una prioridad nacional y para asegurar que todos los chilenos puedan acceder a los tratamientos que necesitan.
































