Víctor Romero es laboratorista dental con amplia experiencia en la creación de restauraciones dentales. Su especialidad se enfoca en la fabricación de prótesis fijas como implantes, carillas, coronas, puentes, entre otros, colaborando estrechamente con odontólogos para devolver la funcionalidad y estética a las sonrisas de los pacientes.
Su pasión por la estética dental nació desde sus estudios en odontología en Perú y, tras no poder continuar con la carrera, se dedicó a la prótesis dental, especializándose en el área de las restauraciones. A lo largo de su desarrollo profesional, ha trabajado principalmente en la creación de carillas, perfeccionando su técnica para ofrecer soluciones personalizadas a cada paciente.
En esta entrevista con Smile Avenue, Víctor comparte su visión sobre el impacto de la estética dental en la autoestima de las personas, los avances tecnológicos en el campo y los desafíos de hacer accesible la odontología estética para todos los públicos.
- ¿Cómo nació el interés por la estética dental y qué es lo que te motivó a ser laboratorista y a especializarse en las prótesis fijas?
Mi interés por la estética dental nació de estar inclinado a áreas de la salud. Al principio estudié odontología en Perú, pero no pude seguir por razones económicas, así que decidí estudiar laboratorio dental, lo cual me encantó. Luego estudié en la Universidad Cayetano Heredia, en la Escuela de Prótesis. Al principio, la prótesis fija no era mi fuerte, pero a medida que enfrentaba nuevos retos, como trabajar con formas complejas, me fue apasionando más. También trabajé como ayudante en la universidad, lo que me permitió avanzar y me motivó a seguir en esta área. Lo que me mueve a hacer estética dental es poder contribuir a la sonrisa de las personas, siempre buscando mejorar y ofrecer lo mejor de mí en cada restauración.
- ¿Podríamos ahondar un poco más en tu experiencia y los tipos de casos más comunes que has tratado durante tu práctica? ¿Cuáles son los tipos de prótesis más comunes? ¿Quiénes son los pacientes más típicos que llegan a ustedes?
La experiencia que más he desarrollado ha sido en la elaboración de carillas, porque a medida que aplicaba los conocimientos y seguía estrictamente los protocolos, los resultados mejoraban y eso fue reconocido por los odontólogos. La mayoría de los casos que hemos recibido han sido para realizar carillas, especialmente en situaciones de espacios pequeños, casos complejos de color o posicionamientos difíciles. Creo que donde mejor hemos desarrollado nuestra técnica es precisamente en la fabricación de carillas.
- ¿Cómo afecta la estética dental en la percepción de los pacientes que tienen ellos de sí mismos? O sea, ¿cómo se ven ellos pre-carillas o pre-implantes a post-implantes?
Aunque no tenemos contacto directo con los pacientes, siempre recibimos feedback de los odontólogos sobre cómo se sienten después de los tratamientos. Muchos pacientes creen que ciertos resultados son imposibles debido a dificultades como el color, el posicionamiento o el deseo de un tratamiento poco invasivo. Sin embargo, cuando logramos superar esos desafíos con conocimientos, evidencia científica y coordinación con los clínicos, los pacientes se sienten transformados. Esto puede mejorar su actitud y les da la satisfacción de haber logrado algo que antes parecía imposible, lo que genera un cambio emocional importante en su vida.
- ¿Cómo se manejan las expectativas de los pacientes a la hora de recibir sus implantes?
En mi experiencia, el odontólogo es quien mejor maneja las expectativas emocionales del paciente, ya que está en contacto directo con él. Nosotros, en el laboratorio, recibimos esas expectativas a través de lo que el odontólogo nos transmite, y las combinamos con lo que sabemos que es posible hacer según la evidencia científica y el conocimiento odontológico. A veces, los pacientes tienen expectativas poco realistas, como en casos donde quieren dientes mucho más claros sin un tallado invasivo. En esos casos, nuestra recomendación es que el odontólogo hable con el paciente para ajustar sus expectativas, buscando un resultado funcional sin comprometer la salud dental. Siempre es fundamental mantener un enfoque realista y mínimamente invasivo en el tratamiento, priorizando la conservación de los dientes y su esmalte.
- ¿Qué relación encuentras que tiene una sonrisa saludable y la autoestima de las personas?
Eso lo podría decir como una opinión personal. Generalmente, los doctores nos comentan que, a través de ellos, recibimos la emocionalidad de los pacientes, y el logro del paciente casi se transforma en el logro del odontólogo. Cuando vemos esa alegría del odontólogo, que ha sido absorbida de la emocionalidad de los pacientes, se transmite a nosotros. Hemos tenido el hecho de que una persona, con su nueva sonrisa restaurada, ha alcanzado sus expectativas, y también las del odontólogo, que va a tomar otro caso con esa motivación. Creo que el hecho de que una persona vaya al odontólogo a buscar un tratamiento es el inicio de un cambio. Si la persona está decidida, queda en manos del odontólogo y del laboratorista lograr ese cambio. Cuando logramos ese cambio, nos damos cuenta de que estas personas han tenido ese cumplimiento de la meta que se habían trazado, de lograr esa sonrisa, dejándola en manos del clínico y del laboratorio.
- A lo largo de tu carrera, ¿Consideras que la sociedad tiene ciertos estándares de belleza o estética que influyen en la demanda de los tratamientos de piezas dentales de laboratorio?
Yo entiendo que hablar de estética o belleza es algo muy subjetivo. Cuando conversamos con odontólogos y colegas de laboratorio, incluso yo, que enseño en universidades y en laboratorios, lo que entendemos es que seguimos parámetros que aprendemos de lo que algunos odontólogos y laboratoristas han escrito en los libros, basados en medidas o proporciones que deberían ser armoniosas y agradables a la vista del ser humano. Sin embargo, esto influye en la mayoría, pero hay personas a las que no les agrada este estándar. Hay quienes prefieren combinaciones o formas que no son consideradas bonitas para nosotros, pero sí para ellos. Siempre digo que, mientras no afecte la función, si una persona quiere algo específico, como un diente de 25 milímetros, y no afecta su funcionalidad, entonces estamos de acuerdo en hacerlo. Pero si afecta la función, debemos informarle al paciente que eso podría afectar su salud, lo que no queremos. Es importante mantener la funcionalidad, pero dejamos al criterio del paciente el tema de los colores.
- ¿Qué papel juega la estética dental en tratar de generar una suerte de igualdad de oportunidades sociales o laborales para las personas que se realizan estos tratamientos?
Creo que una persona que no tenga salud dental puede verse limitada en su crecimiento profesional o personal. Hoy en día, hay diversas formas de lograr mejoras estéticas y funcionales, incluso con diferentes opciones económicas, como prótesis removibles o puentes, además de materiales más costosos como la cerámica o los implantes. Con el acceso a tratamientos más económicos y tecnologías más avanzadas, las personas pueden mejorar su sonrisa y, por ende, sus oportunidades laborales y sociales. En cuanto a los avances en odontología estética, los sistemas CAD-CAM han facilitado la producción de restauraciones más rápidas y accesibles, y aunque algunos odontólogos eran inicialmente reacios a estas tecnologías, hoy en día están más integradas en su formación. El uso de impresiones 3D y fresado digital ha hecho que muchos tratamientos sean más rápidos y menos costosos, aunque algunas restauraciones más complejas siguen siendo responsabilidad del laboratorio, donde los detalles y el manejo del color se hacen con mayor precisión. Por tanto, la tecnología está mejorando la accesibilidad a tratamientos estéticos y, al mismo tiempo, creando una nueva demanda para que los odontólogos y laboratoristas estén capacitados en las nuevas herramientas digitales.
- ¿Cómo ves los avances quizás en inteligencia artificial en temas de impresión de escaneo de prótesis y de producción de prótesis en general?
Creo que actualmente la inteligencia artificial se ve de manera indirecta en los laboratorios y consultorios odontológicos. Por ejemplo, cuando el odontólogo o laboratorista hace un escaneo, la inteligencia artificial ya está actuando al recuperar los archivos, tomando fotografías o vídeos, y uniendo las capas para mejorar los resultados. Aunque no siempre lo distinguimos claramente, ya lleva tiempo existiendo. También se manifiesta en los softwares de apoyo, como los que ayudan a identificar colores, donde la inteligencia artificial puede analizar una fotografía para determinar los colores y facilitar la restauración.
- ¿Qué desafíos enfrenta hoy la odontología estética para equilibrar la accesibilidad para todo público?
El desafío en odontología estética para equilibrar la accesibilidad radica en las diferentes opciones disponibles según la economía del paciente. En Chile, existen opciones tanto públicas, como FONASA e ISAPRES, como privadas, donde las clínicas más complejas y los laboratorios de alto nivel tienen costos elevados. Sin embargo, también hay clínicas con equipos más básicos y precios más accesibles, pero con materiales que se ajustan a esos costos. La accesibilidad depende de la inversión del paciente, aunque existen seguros que pueden complementar los costos. En general, el sistema chileno permite acceder a tratamientos urgentes, pero para estética general depende de la capacidad económica de cada persona.
































