La odontología ha evolucionado enormemente en las últimas décadas, con la incorporación de tecnologías avanzadas y enfoques centrados en el bienestar del paciente. En esta entrevista para SmileAvenue, con el Dr. Jorge Bianchi, Gerente general de la clínica de Radiología Radix, profundizamos en cómo estos avances, incluyendo la llegada de la Inteligencia Artificial, están transformando la experiencia en el consultorio dental y lo que podemos esperar del futuro. El entrevistado nos ofrece una visión única sobre el papel de las nuevas tecnologías y la importancia de la empatía en la atención odontológica.
¿Cómo ha cambiado la experiencia del paciente en los últimos años?
La experiencia del paciente ha pasado de ser un proceso estrictamente funcional a convertirse en algo mucho más humano e integral. Hoy entendemos que cada persona llega al consultorio con su propio contexto, ya sea ansiedad, problemas familiares, económicos o dolores intensos. Por eso, nuestro primer paso siempre es recibir a los pacientes con empatía y asegurarnos de que se sientan comprendidos y bienvenidos desde el momento en que cruzan la puerta.
Uno de los mayores cambios ha sido la eliminación de largos tiempos de espera. Sabemos que el tiempo es uno de los recursos más valiosos, y trabajamos para reducir al máximo la espera, sin importar la complejidad de los procedimientos. Esto es clave porque las personas ya no tienen la misma disponibilidad que antes, y cada minuto cuenta.
Además, siempre buscamos retroalimentación de los pacientes. Realizamos encuestas después de cada atención para conocer su experiencia y detectar cualquier área de mejora. Cuando algo no sale como esperábamos, lo vemos como una oportunidad de aprendizaje y crecimiento. Así, logramos crear un servicio dinámico, que evoluciona constantemente con las necesidades de quienes confían en nosotros.
¿Qué importancia tiene la tecnología en la odontología actual?
La tecnología ha revolucionado la manera en que abordamos la odontología, haciéndola más precisa, eficiente y segura. Uno de los avances más significativos ha sido la transición hacia equipos digitales, que no solo ofrecen resultados rápidos, sino también reducen considerablemente la exposición a la radiación en estudios de imágenes.
Por ejemplo, en el pasado los rayos X requerían procesos de revelado con químicos, lo cual era más lento y menos seguro. Hoy, con los sistemas digitales, no solo obtenemos imágenes casi al instante, sino que también aseguramos que la radiación utilizada sea mínima. Este tipo de tecnología ha sido especialmente beneficioso para grupos más vulnerables, como niños, personas embarazadas o pacientes con antecedentes de cáncer, quienes requieren un enfoque mucho más cuidadoso en cada procedimiento.
Además, la tecnología nos permite mejorar la experiencia del paciente. No solo en términos de diagnóstico, sino también en la comodidad y rapidez con la que se realizan los procedimientos. Este cambio es fundamental para brindar un servicio que esté alineado con las expectativas actuales de los pacientes.
¿Qué avances han permitido reducir la radiación en los estudios de imágenes?
En odontología, las dosis de radiación ya eran bajas, pero los avances recientes las han llevado a niveles extremadamente bajos. Hoy en día, la cantidad de radiación que un paciente recibe durante una radiografía dental es prácticamente insignificante. De hecho, exponerse al sol por unos minutos puede generar más radiación que una radiografía dental moderna.
Es importante mencionar que todas las medidas de radioprotección están vigentes, especialmente para personas que podrían estar más preocupadas o en riesgo, como pacientes oncológicos o embarazadas. Aunque la Asociación Dental Americana ya no considera necesario el uso de chalecos de plomo en radiología dental, seguimos utilizándolos en algunos casos para brindar tranquilidad a los pacientes.
Por otro lado, existen técnicas de diagnóstico, como la ultrasonografía y la resonancia magnética, que no generan radiación, y son opciones complementarias muy útiles en ciertas situaciones. En definitiva, estos avances garantizan estudios seguros, rápidos y confiables, siempre priorizando el bienestar del paciente.
La inteligencia artificial está transformando muchas industrias. ¿Cómo impacta en la odontología?
La inteligencia artificial (IA) ya está desempeñando un papel importante en la odontología y seguirá creciendo en el futuro. Una de sus mayores contribuciones es la mejora en la precisión del diagnóstico. Las máquinas tienen una capacidad de resolución que supera al ojo humano, lo que les permite identificar detalles que podrían pasar desapercibidos, especialmente en estudios de imágenes complejas como tomografías.
Sin embargo, es fundamental entender que la IA no reemplazará al profesional de la salud. Si bien puede realizar tareas específicas con mayor eficiencia, no tiene la capacidad de empatizar con el paciente ni de comprender su contexto personal. Por ejemplo, una máquina puede analizar una imagen y detectar anomalías, pero no puede saber si el paciente está preocupado por el dolor, la estética o simplemente busca un diagnóstico preventivo.
La IA es, más bien, un “amigo” que llegó para quedarse. Nos ayuda a optimizar procesos, minimizar errores y tomar decisiones más informadas. Pero siempre estará guiada por profesionales que aporten el componente humano que las máquinas no pueden replicar.
¿Qué opinas del futuro de la odontología con estos avances tecnológicos?
El futuro de la odontología es muy prometedor, gracias a la combinación de tecnología avanzada y un enfoque humano. Los avances en inteligencia artificial, imágenes digitales y herramientas mínimamente invasivas nos permitirán seguir mejorando la precisión y la calidad del servicio.
Sin embargo, la tecnología solo es una herramienta. Lo que realmente hace la diferencia es cómo la utilizamos para beneficiar a las personas. Detrás de cada procedimiento, hay un ser humano con necesidades únicas, y nuestro objetivo principal es atenderlo de manera integral.
Estoy convencido de que, aunque la tecnología seguirá desempeñando un papel central, el componente humano siempre será insustituible. El equilibrio entre ambos elementos es lo que nos permitirá ofrecer un cuidado dental más eficiente, accesible y personalizado en los años por venir.
































