La enorme brecha en la atención odontológica pública en Chile abre también un espacio de acción para el sector privado de la salud bucal. Con más de medio millón de personas en lista de espera por una atención especializada, muchos pacientes que no pueden esperar meses (o incluso años) recurren, si sus medios se lo permiten, a clínicas y profesionales privados.
Esto representa una oportunidad para el ámbito privado tanto en la atención directa de pacientes particulares como en posibles convenios con el sistema público.
En Chile, paradójicamente, existe una amplia disponibilidad de dentistas: hay aproximadamente 1 odontólogo por cada 667 habitantes, más del doble de la razón recomendada por la OCDE (1 por 1.785 habitantes). Esta sobreoferta de profesionales sugiere que el sector privado cuenta con capacidad instalada —clínicas, especialistas y personal— que podría atender a una mayor cantidad de pacientes, descongestionando el sistema público.
Alianzas público-privadas: una estrategia clave para la salud oral
Las alianzas público-privadas despuntan como una estrategia clave para mejorar el acceso a tratamientos dentales. Expertos en salud pública oral proponen que, si la capacidad del sector público es insuficiente, la compra estratégica de prestaciones a clínicas privadas puede aprovechar la oferta disponible y evitar que la lista de espera siga creciendo.
Este mecanismo implicaría que el Estado o Fonasa financien atenciones odontológicas en el sector privado para pacientes que llevan demasiado tiempo esperando, integrando así ambos sectores en beneficio de la población.
De hecho, el Colegio de Dentistas ha subrayado “la relevancia de la integración público-privada para el tratamiento de las patologías odontológicas”, proponiendo incluso incorporar a Fonasa en la Modalidad de Libre Elección para procedimientos dentales. Esto permitiría que los pacientes pudieran atenderse en clínicas privadas con cobertura estatal, reduciendo el gasto de bolsillo y aprovechando la infraestructura privada existente.
Gasto de bolsillo e innovación en servicios dentales
El alto gasto de bolsillo en salud oral refuerza la necesidad de generar estas oportunidades: actualmente, alrededor del 31% del gasto en salud bucal en Chile es pagado directamente por las personas. Este dato refleja que muchos recurren al privado de manera informal o postergan tratamientos por su costo.
Si se articulan convenios y seguros dentales más robustos, el sector privado podría ver incrementada la demanda de sus servicios de forma sustentable, a la vez que se mejora el acceso para quienes hoy no pueden pagar.
Además, existen nichos de acción donde el sector privado puede innovar: por ejemplo, programas de teleodontologíay clínicas móviles para llegar a zonas con pocas prestaciones. Varias comunas ya han experimentado con clínicas dentales móviles para sus vecinos, modelo que clínicas privadas podrían replicar mediante alianzas municipales u ofertas itinerantes.
Un desafío que también es una oportunidad
En resumen, la crisis de la salud oral pública en Chile, aunque preocupante, plantea oportunidades al mundo privadopara ser parte de la solución.
Ya sea a través de contratos con el Estado para reducir las listas de espera, planes de seguros dentales complementarios, o innovaciones en la forma de entregar atención, los profesionales y empresas odontológicas pueden jugar un rol relevante.
Esto no solo ayudaría a miles de pacientes que hoy sufren dolencias bucales sin atender, sino que también fortalecería el desarrollo del sector dental privado en Chile, integrándose al esfuerzo país por mejorar la salud bucal de la población.
Fuentes: t13.cl – centropoliticaspublicas.uft.cl – latercera.com – colegiodentistas.cl





















































