Aunque se sabe que las maloclusiones severas afectan de manera negativa la calidad de vida relacionada con la salud oral (OHRQoL), la evidencia sobre el efecto de las maloclusiones leves es limitada.
En este contexto, Sandlund et al. (2025) realizaron una investigación enfocada en adultos con maloclusión leve (IOTN-DHC grados 1–3), quienes, pese a presentar una baja severidad clínica, percibían una alta necesidad subjetiva de tratamiento ortodóntico.
El estudio incluyó 130 participantes entre 18 y 75 años, divididos en dos grupos de 65 personas: uno con alta demanda subjetiva de ortodoncia y otro grupo control, sin demanda percibida. Para clasificar la severidad de las maloclusiones se utilizó el Índice de Necesidad de Tratamiento Ortodóntico – Componente de Salud Dental (IOTN-DHC). Además, se aplicaron cuestionarios validados para evaluar la OHRQoL (OHIP-14), así como escalas de ansiedad, depresión (HADS) y percepción de la apariencia bucal.
Resultados del estudio: estética, autopercepción y salud oral
Los resultados indicaron que el grupo con alta necesidad subjetiva obtuvo puntuaciones significativamente mayoresen el OHIP-14, lo que evidencia una peor calidad de vida oral en comparación con el grupo control.
Al ajustar los resultados por edad, la única subescala que mantuvo significación estadística fue la relacionada con la percepción de la apariencia orofacial. No se observaron diferencias relevantes en ansiedad o depresión entre ambos grupos. Sin embargo, un subconjunto del grupo con alta demanda reportó dedicar más de una hora diaria al cuidado de su apariencia bucal, reflejando una fuerte preocupación estética.
Estos hallazgos refuerzan la idea de que, incluso en casos de maloclusiones objetivamente leves, los pacientes con alta preocupación estética pueden experimentar un impacto psicosocial considerable, afectando su bienestar emocional y su autopercepción.
Recomendaciones clínicas y enfoque integral del paciente
En conclusión, los autores señalan que los adultos que buscan tratamiento ortodóntico pese a tener una baja necesidad objetiva pueden presentar deterioro de su calidad de vida oral y dedicar un tiempo excesivo al cuidado de su imagen personal.
Por este motivo, se recomienda que el odontólogo tenga en cuenta las necesidades subjetivas del paciente, junto con los factores psicosociales y emocionales, al momento de planificar un tratamiento ortodóntico.
Este enfoque integral permite una atención más empática y personalizada, fortaleciendo la relación profesional-paciente y favoreciendo una mayor satisfacción con los resultados del tratamiento.


































































































































