-
Afecciones periodontales emergentes: diagnóstico clínico y abordaje terapéutico…
11 de Julio de 2025

Fuente: Huff Post
En un mundo donde la odontología avanza a un ritmo acelerado, es fundamental que los profesionales del sector se mantengan informados sobre las decisiones y tendencias internacionales que impactan la práctica clínica. La prohibición del uso de amalgamas con mercurio en Portugal es un claro ejemplo de cómo la regulación y la innovación van de la mano para mejorar la seguridad del paciente y reducir el impacto ambiental. En Smile Avenue, creemos que la actualización constante no es solo una necesidad, sino una responsabilidad para garantizar tratamientos más seguros, eficaces y alineados con los estándares globales.
Portugal ha decidido proteger las bocas de sus ciudadanos del material tóxico. Desde el 1 de enero, han prohibido el uso de las amalgamas dentales que contienen mercurio, conocido como “plomo”.
Aunque es cierto que suelen usarse pequeñas cantidades que apenas causan problemas de toxicidad en los pacientes, los medios del país luso han informado de los miles de portugueses que siguen con este material en la boca.
Desde el año 2018, se prohibió el uso de este material en niños menores de 15 años y en mujeres embarazadas o en período de lactancia. Pero, en la actualidad, se ha expandido su prohibición a otras partes de la población.
Pese a estos pasos, sigue habiendo estadísticas que son preocupantes. Según el Parlamento Europeo, en la UE se siguen usando unas 40 toneladas de mercurio para la amalgama dental al año.
Miguel Pavão, presidente de la Sociedad Portuguesa de Odontología, explicó, según ha informado Executive Digest, que “Portugal va muy por delante en esta decisión” y que “desde hace algunos años el uso de amalgama es casi residual o inexistente”.
Pero también se hacen eco de lo que pasa en España. Según datos de la última Encuesta de Salud Bucal en España, un 75% de los adultos mayores de 45 años tienen empastes y sigue habiendo personas que hacen su vida normal con este tipo de amalgamas.
“El mayor riesgo que suponen estas amalgamas no es para el propio usuario, sino para el medio ambiente, según los expertos. Al desecharse, pueden liberar mercurio en el agua y el suelo, contaminando los ecosistemas acuáticos y afectando la vida silvestre”, ha indicado el citado medio.
