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Las impresiones dentales son el punto de partida para gran parte del trabajo protésico, especialmente en el laboratorio. Para el Técnico Laboratorista Dental, una impresión defectuosa puede comprometer no solo el diseño y ajuste de la prótesis, sino también retrasar los tiempos clínicos y afectar la calidad final del tratamiento. Detectar y abordar estos errores desde el laboratorio es clave para asegurar resultados predecibles y duraderos.
¿Cuáles son los errores más comunes?
Entre los fallos más habituales que llegan a los laboratorios dentales destacan:
- Desgarros en el material de impresión: particularmente en zonas retentivas, que dificultan la lectura precisa de márgenes o tejidos blandos.
- Burbujas o vacíos: ya sea por mala mezcla del material o por inserción deficiente de la cubeta.
- Distorsión dimensional: provocada por remoción inadecuada, tiempos incorrectos o manipulación tardía del material.
- Impresiones parciales o mal asentadas: que no logran capturar completamente el arco o los detalles necesarios para el diseño de la prótesis.
- Contaminación por humedad o sangre: que puede alterar la fidelidad del registro y generar errores en el modelo maestro.
¿Cómo impactan estos errores en el diseño protésico?
Desde el punto de vista técnico, una impresión deficiente se traduce en:
- Prótesis mal ajustadas, que generan puntos de presión, movilidad o disconfort en el paciente.
- Repetición de pasos clínicos, como nuevas impresiones, reajustes o reentregas.
- Limitación en el diseño digital o analógico, dificultando la elaboración de estructuras complejas o personalizadas.
- Pérdida de tiempo clínico y técnico, lo que afecta tanto al profesional como al paciente.
¿Qué puede hacer el laboratorio ante estos casos?
Aunque el origen del error suele estar en la clínica, el laboratorio juega un rol clave en la detección temprana, la comunicación proactiva con el odontólogo y la optimización de procesos posteriores. Algunas estrategias recomendadas incluyen:
- Control de calidad inicial al recibir cada impresión: evaluación bajo luz directa, con lupa, y registro fotográfico en caso de dudas.
- Uso de escáner intraoral o de mesa para detectar distorsiones antes de iniciar el diseño.
- Comunicación directa con el clínico tratante en caso de hallazgos que puedan comprometer el resultado final.
- Capacitación continua al equipo clínico, compartiendo feedback técnico que mejore la toma de impresiones desde la fuente.
Rol clave del Técnico Laboratorista: colaboración y diagnóstico técnico
En un entorno odontológico moderno, el éxito de una rehabilitación protésica depende tanto del diagnóstico y ejecución clínica como del soporte técnico. Por eso, fomentar una relación fluida entre el laboratorio y la consulta no solo mejora los resultados, sino que fortalece la confianza y la eficiencia del tratamiento.
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