Una enfermedad inflamatoria crónica de difícil manejo
El liquen plano oral (LPO) es una enfermedad inflamatoria crónica de la mucosa oral, cuya etiología sigue siendo incierta, aunque se asocia a mecanismos autoinmunes. Se caracteriza por lesiones reticulares y erosivas dolorosas, y se ha observado que la deficiencia de vitamina D puede agravar el cuadro clínico al aumentar la apoptosis de queratinocitos orales, retardando los procesos de cicatrización.
Diversos estudios han evidenciado que los pacientes con LPO activo presentan niveles séricos más bajos de vitamina Den comparación con individuos sanos. Esta insuficiencia se relaciona con una respuesta inflamatoria exacerbada y una mayor severidad de las manifestaciones clínicas. En consecuencia, la suplementación con vitamina D se plantea como una estrategia terapéutica coadyuvante prometedora para aliviar los síntomas en casos severos de la enfermedad.
Evidencia clínica reciente: serie de casos
Una serie de casos publicada por Rahmadhini et al. (2025) reportó el manejo exitoso de dos pacientes femeninas (de 50 y 58 años) con LPO erosivo de larga evolución (más de 1 a 3 años) resistente a tratamientos previos. Ambas presentaban dolor intenso en la mucosa de las mejillas y lesiones erosivas con estrías de Wickham.
Frente a la falta de respuesta inicial, se optó por un manejo con enjuagues tópicos de corticosteroides y antiinflamatorios locales, complementado con la evaluación de los niveles séricos de 25-hidroxivitamina D, que revelaron deficiencia en ambas pacientes.
A partir de ello, se inició terapia de reemplazo con vitamina D mediante una inyección intramuscular de 300.000 UI, seguida de una dosis oral de 10.000 UI semanales.
Resultados y conclusiones del tratamiento con vitamina D
Tras seis semanas de tratamiento, los niveles de vitamina D y hormona paratiroidea se normalizaron, observándose una mejoría clínica significativa de las lesiones orales. Las pacientes reportaron una reducción del dolor y una cicatrización acelerada de las úlceras.
Los autores concluyen que la deficiencia de vitamina D podría incrementar el riesgo y la cronicidad del LPO, y que su evaluación y corrección representan una herramienta valiosa para optimizar la respuesta terapéutica en pacientes recalcitrantes.
A pesar de los resultados alentadores, la evidencia clínica aún es limitada. Se requieren más estudios controlados y ensayos clínicos de mayor tamaño para confirmar la eficacia de la vitamina D como terapia complementaria en el manejo del liquen plano oral.


































































































































