El avance de la tecnología ha abierto una nueva era en el manejo periodontal y periimplantario, especialmente en pacientes adultos mayores, un grupo con necesidades clínicas particulares y crecientes. En este contexto, la combinación de diagnósticos más precisos, técnicas mínimamente invasivas y tecnologías de vanguardia está marcando un antes y un después en la atención odontológica geriátrica.
Un enfoque personalizado y basado en evidencia
El paciente adulto mayor presenta condiciones clínicas complejas: pérdida ósea avanzada, comorbilidades médicas, limitaciones funcionales y un historial de tratamientos previos que requieren.
un enfoque altamente personalizado. Hoy, gracias al desarrollo de nuevas herramientas diagnósticas
y terapéuticas, los tratamientos pueden ser más eficaces, menos invasivos y con mejor pronóstico a
largo plazo.
Las tecnologías como la tomografía computarizada de haz cónico (CBCT), la guía quirúrgica
personalizada y los sistemas de regeneración tisular asistida han permitido planificar intervenciones
con mayor seguridad, mejorando los tiempos de recuperación y reduciendo el riesgo de
complicaciones postoperatorias.
Regeneración ósea y cirugía guiada: pilares en la rehabilitación
Uno de los grandes desafíos en este grupo etario es la reabsorción ósea severa. Ante esto, el uso
de biomateriales avanzados como matrices de colágeno, injertos aloplásticos y membranas
reabsorbibles, junto a la cirugía guiada, ha potenciado la posibilidad de realizar tratamientos con
implantes incluso en condiciones óseas adversas.
Estas técnicas permiten mayor precisión quirúrgica, menor trauma para el paciente y, en muchos
casos, tratamientos menos extensos, mejorando la experiencia del paciente adulto mayor, tanto en el proceso quirúrgico como en su rehabilitación funcional y estética.
Un llamado a la actualización clínica permanente
La odontología del siglo XXI exige a los profesionales mantenerse al día con los avances
tecnológicos, pero también integrar estos recursos con un criterio clínico basado en evidencia. En el
caso de los adultos mayores, el rol del periodoncista se amplía, requiriendo conocimientos sobre
salud sistémica, farmacología geriátrica y adaptación de protocolos clínicos.
Además, el trabajo interdisciplinario con médicos, geriatras, terapeutas ocupacionales y familiares se vuelve clave para el éxito del tratamiento y la mejora en la calidad de vida del paciente.


































































































































