Cada 29 de septiembre se conmemora el Día Mundial del Corazón, iniciativa impulsada por la World Heart Federation (WHF) para generar conciencia sobre las enfermedades cardiovasculares, que continúan siendo la principal causa de muerte a nivel mundial. En 2026, la campaña vuelve a poner el énfasis en reconocer riesgos y señales que pueden pasar inadvertidos.
Para los profesionales de la salud oral, la fecha también abre una conversación que ha adquirido creciente relevancia científica: la relación entre la enfermedad periodontal y la salud cardiovascular.
Lejos de afirmar simplemente que “una mala salud oral provoca enfermedades cardíacas”, la evidencia actual exige una mirada más precisa. Diversos estudios han encontrado una asociación entre periodontitis y enfermedad cardiovascular aterosclerótica, mientras continúa la investigación sobre los mecanismos involucrados y sobre cuánto puede modificar el riesgo cardiovascular el tratamiento periodontal.
Periodontitis y enfermedad cardiovascular: una asociación respaldada por evidencia
La relación no es nueva para la investigación odontológica.
En 2020, un consenso elaborado conjuntamente por la European Federation of Periodontology (EFP) y la World Heart Federation concluyó que existía evidencia epidemiológica consistente de que las personas con periodontitis presentan un mayor riesgo futuro de enfermedad cardiovascular aterosclerótica.
A fines de 2025, la American Heart Association actualizó la evidencia disponible mediante una nueva declaración científica. El documento vuelve a respaldar la existencia de una asociación entre enfermedad periodontal y enfermedad cardiovascular aterosclerótica, incorporando nueva evidencia acumulada desde su declaración anterior de 2012.
La AHA también señala evidencia creciente de asociaciones con eventos cardiovasculares como infarto de miocardio y accidente cerebrovascular, además de fibrilación auricular, insuficiencia cardíaca y condiciones cardiometabólicas. Sin embargo, esto no equivale a demostrar que la periodontitis sea por sí sola la causa directa de estas patologías.
Esta distinción resulta especialmente importante al momento de comunicar evidencia científica a los pacientes.
¿Cómo podrían conectarse la boca y el sistema cardiovascular?
Uno de los focos de investigación son los mecanismos biológicos capaces de explicar esta asociación.
El consenso EFP-WHF plantea como mecanismos biológicamente plausibles la diseminación de microorganismos orales hacia la circulación y la respuesta inflamatoria sistémica asociada, procesos que potencialmente podrían intervenir en el desarrollo de la aterotrombosis.
La periodontitis es, precisamente, una enfermedad inflamatoria crónica. El consenso también ha descrito entre los mecanismos estudiados la bacteriemia, el aumento de marcadores inflamatorios sistémicos y el estrés oxidativo.
Esto permite comprender por qué la salud periodontal está siendo estudiada cada vez más desde una perspectiva que trasciende la cavidad oral.
También existen factores de riesgo compartidos
Interpretar correctamente la asociación requiere considerar otro elemento: ambas enfermedades comparten múltiples factores de riesgo.
Tabaquismo, diabetes, obesidad, estrés, sedentarismo y alimentación poco saludable forman parte de los factores que pueden contribuir tanto a enfermedad periodontal como cardiovascular.
Por ello, encontrar periodontitis y enfermedad cardiovascular en un mismo paciente no significa necesariamente que una haya causado directamente la otra.
Esta interacción entre factores conductuales, metabólicos, inflamatorios y sociales refuerza la necesidad de una mirada integral del paciente.
¿Tratar la periodontitis disminuye el riesgo cardiovascular?
Esta es una de las preguntas más importantes —y donde la comunicación profesional debe ser especialmente cuidadosa—.
La evidencia epidemiológica que vincula ambas enfermedades es sólida, pero los ensayos de intervención disponibles históricamente no han sido suficientes para concluir que el tratamiento periodontal prevenga eventos cardiovasculares. El consenso EFP-WHF ya advertía esta limitación.
La declaración científica de la AHA publicada en 2025 mantiene el interés en esta área y destaca tanto la nueva evidencia disponible como las brechas que todavía deben resolverse.
Por lo tanto, el mensaje clínico no debería ser “tratar las encías previene un infarto”, sino reconocer que la salud periodontal forma parte de la salud integral del paciente y que ambas enfermedades comparten una relación clínicamente relevante que merece atención.
¿Qué significa esto para el odontólogo?
Aquí es donde esta evidencia adquiere una dimensión especialmente útil para la práctica.
La colaboración EFP-WHF destaca la importancia del diagnóstico precoz, la prevención y el manejo coordinado entre profesionales de la salud oral y médicos en pacientes con enfermedad periodontal y cardiovascular.
Para el equipo odontológico, esto puede traducirse en prestar atención a los antecedentes cardiovasculares durante la anamnesis, reconocer factores de riesgo compartidos, promover el control periodontal y favorecer la comunicación interdisciplinaria cuando las condiciones del paciente lo requieran.
El consenso también recomienda que las personas con periodontitis sean informadas de su mayor riesgo cardiovascular observado y que se promueva el manejo de factores modificables como tabaquismo, actividad física, peso, presión arterial y alimentación.
Esto posiciona al profesional de la salud oral como parte de una red más amplia de prevención y promoción de salud.
Una oportunidad para mirar más allá de la cavidad oral
El Día Mundial del Corazón ofrece una oportunidad para recordar que la práctica odontológica contemporánea se desarrolla dentro de un concepto cada vez más integrado de salud.
La evidencia disponible permite hablar de una asociación relevante entre periodontitis y enfermedad cardiovascular, de mecanismos biológicos plausibles y de factores de riesgo compartidos. Al mismo tiempo, obliga a evitar simplificaciones sobre causalidad o promesas de prevención cardiovascular mediante el tratamiento periodontal que todavía no cuentan con evidencia suficiente.
Para los profesionales de la salud oral, el desafío está precisamente allí: comprender la evidencia, comunicarla con rigor y utilizarla para favorecer una atención más integral e interdisciplinaria.
En SmileAvenue Insights continuamos acercando investigaciones, evidencia y nuevos conocimientos que están transformando la manera de comprender y ejercer la odontología.
Fuentes utilizadas para esta publicación:
American Heart Association, actualizada el 16 de diciembre de 2025. Revisar declaración de la AHA Asociación Americana del Corazón
European Federation of Periodontology y la World Heart Federation. Revisar consenso EFP-WHF Federación Europea de Periodontología
World Heart Federation. World Heart Day 2026






































































































































